Seguramente hayas leído en la web ‘Educación en dolor’, ‘Educación en neurociencia del dolor’ o ‘Educación sobre creencias erróneas’. Pero ¿qué es realmente esta ‘Educación’? ¿En qué consiste?

Primero un poquito de historia. Tradicionalmente, en la medicina se ha usado un modelo biomédico, dual, donde existían dos variantes: la anatomía fisiológica y la anatomía patológica. Tejido sano vs tejido dañado.

Este modelo biomédico aporta valor para explicar el dolor agudo (me tuerzo el tobillo, se daña el ligamento y duele), pero no consigue explicar el dolor crónico en su totalidad, ya que en numerosas ocasiones existe dolor sin que exista inflamación o una prueba de imagen que muestre un tejido dañado.

La Educación en Neurociencia del Dolor es una clase (sencilla) de biología sobre el Sistema Nervioso. Nace del interés de los pacientes en saber más sobre su dolor, de la respuesta al ‘qué me pasa’ y ‘por qué me pasa’.

Vamos a reconceptualizar el dolor explicando el propio dolor, con el objetivo de evitar actitudes catastrofistas mediante la aportación de nuevo conocimiento, de modo que puedas perder tu miedo al dolor y puedas gestionar mejor esa situación dolorosa a través de nuevas estrategias.

Lo más importante de la educación es la alineación de las visiones de paciente y fisioterapeuta, que no vayamos cada uno por nuestro lado, sino que tengamos los mismos objetivos porque si no, ninguno va a cumplir los objetivos de la terapia.

Todo esto de la educación en neurociencia dolor, ¿para qué?

La meta es eliminar las barreras terapéuticas:

  • Creencias y percepciones erróneas sobre tu dolor.
  • Un comportamiento físico inadecuado.
  • Estrategias de afrontamiento erróneas.
  • Demandas de tratamiento irreales.

Por ponerte un ejemplo, pensar que tienes una hernia muy grave (creencia errónea) puede hacer que dejes de agacharte (comportamiento físico inadecuado) y que cuando te duela la espalda, te quedes todo el día en la cama (estrategia de afrontamiento errónea) hasta que un fisioterapeuta te coloque las vértebras (demanda de tratamiento irreal).

Ganar conocimiento acerca del dolor nos va a permitir eliminar estas barreras. Si poco a poco te vas sintiendo mejor y estás más feliz, es más fácil realizar y avanzar en el tratamiento. De esta forma conseguimos la alineación paciente-terapeuta.

Suena interesante, ¿en qué consiste específicamente?

Lo primero es explicar qué es el dolor: el dolor es un mecanismo de prevención del peligro o de una lesión potencial (el dolor que sentimos cuando tocamos un plato muy caliente, nos hace apartar la mano: el dolor nos avisa de que nos podemos quemar).

Luego se explica el origen y la neurofisiología de este dolor (cuando nos hacemos un corte, ciertos receptores mandan una señal a la médula espinal, de ahí irá al cerebro, donde se interpretará la información).

También explicamos las diferencias entre el dolor agudo y el dolor crónico (el dolor agudo nos indica la presencia de lesión y nos permite adaptarnos en función de la duración de dicha lesión; el dolor crónico es aquel que dura más allá de los tiempos normales de reparación de tejido).

Esto no quiere decir que el dolor no sea real, sino que el mensaje que nos está transmitiendo el dolor no es fiel al estado de los tejidos. Es una alarma que no funciona y no hay que escuchar, de ahí que haya que adaptar las actividades alrededor de este dolor.

Si se entiende qué es realmente este dolor, será mucho más fácil cambiar la actitud frente a él.

¿Y cómo se hace? ¿Cuánto dura?

Se realiza en la primera sesión, tras la entrevista clínica. Suele durar unos 30 minutos. También durante la terapia, ya que muy posiblemente te irán asaltando dudas que necesites resolver. Aparte de la explicación por parte del fisioterapeuta, se utilizan más recursos como imágenes, dibujos o presentaciones de PowerPoint.

Lo interesante de la Educación en Neurociencia del Dolor es que no es siempre la misma charla: cada paciente tiene su propia formación. En base a la información recogida en la entrevista podremos adaptar la educación en dolor a la situación del paciente. De ahí que sea tan importante esta anamnesis o evaluación inicial.

¿Realmente funciona?

A pesar de ser un tipo de terapia relativamente nueva, los últimos estudios que se están realizando apuntan buenas maneras. Se han descrito mejoras significativas del dolor y de la función, además de reducción del catastrofismo o el miedo al movimiento, e incluso reducciones en el número de visitas al médico.

Terapia manual vs Educación en Neurociencia del Dolor ¿la terapia manual no sirve?

Sí, yo soy muy partidario de la terapia manual. Pero se puede encajar perfectamente dentro de la Educación en Dolor, incluyéndolo como una forma de tratar al Sistema Nervioso, de calmarlo y desensibilizarlo.

Piénsalo así: mientras que la Educación en Neurociencia del Dolor trata al Sistema Nervioso de arriba a abajo (desde cerebro a los nervios), la terapia manual lo hace de abajo a arriba (desde los nervios al cerebro).

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