¿Sabías que las Torres Colón, en Madrid, fueron construidas de arriba a abajo? Efectivamente, rompieron con el refrán popular “no empieces la casa por el tejado”.

Aun así, lo primero que se construyeron fueron dos sótanos sobre los que se levantaron dos grandes núcleos centrales, que dio la fortaleza necesaria para poder construir las plantas de arriba a abajo.

En la fisioterapia pasa lo mismo.

En la primera sesión, se construyen los cimientos sobre los que se sustenta el tratamiento. No es posible llevar a cabo un buen tratamiento si no se realiza una buena primera sesión.

Nuestra primera sesión va a estar formada por tres partes: la entrevista clínica, la exploración objetiva y la educación en dolor.

La importancia de la entrevista clínica

No son pocas las clínicas de fisioterapia o propios fisioterapeutas que no realizan la historia clínica de sus pacientes. Y ya no digo una buena, sino realizarla sin más. Lo más impactante de esto es que la historia clínica es un imperativo legal para las profesiones sanitarias.

Una buena historia clínica, realizada de manera ordenada y detallada, nos dará información muy completa tanto a nivel cuantitativo como cualitativo.

Por ponerte un ejemplo, ¿sabías que padecer diabetes alarga el tratamiento de las capsulitis adhesivas? ¿O que tomar fluoroquinolonas (un tipo de antibióticos) está relacionado con tendinopatías e incluso con roturas de tendón?

Este tipo de datos es imposible conocerlos con las manos. Son datos que se deben recoger preguntando, hablando con los pacientes. Siguiendo el ejemplo anterior, saber que el paciente padece diabetes va a hacerme saber que el tratamiento puede alargarse un pelín más y no impacientarnos en la resolución; o que por mucho que tratemos un tendón doloroso, la solución va a estar en dejar de tomar las fluoroquinolonas.

¿Qué datos se recogen en la historia clínica? Desde datos personales como la edad, el trabajo o los hobbies, hasta datos médicos complejos como la medicación o su historial de patologías, pasando por los datos relativos al cuadro por el que se acude, como la localización y duración del dolor, factores que agravan o alivian los síntomas, o si se ha tratado antes y cómo.

Realizar la historia clínica no solo sirve para recoger la información del paciente y hacer un seguimiento, sino que nos permite ser más precisos en el diagnóstico y ordenados en el siguiente paso: la exploración física.

Exploración física

La exploración física

Al contrario que la entrevista clínica, la totalidad de los fisioterapeutas realizan la exploración física. El objetivo es reproducir los síntomas del paciente, es decir, encontrar la estructura precisa que nos está dando guerra.

Los datos recogidos en la entrevista clínica nos van a permitir encontrar esta estructura mucho más rápido y de forma precisa. No tiene sentido que buscar en todas las estructuras de forma aleatoria, es mucho más eficiente buscar la estructura que más papeletas tenga según los datos recogidos en la entrevista clínica.

¿En qué consiste la exploración objetiva? Tiene varios pasos marcados, pero que pueden variar en función del paciente:

  1. Observación, de una inflamación marcada o una postura para evitar el dolor.
  2. Test de integridad, para comprobar que una estructura no está dañada gravemente.
  3. Demostración funcional, pedir al paciente que haga algo que reproduzca sus síntomas. Después valoraremos el movimiento activo y pasivo.
  4. Test de fuerza muscular
  5. Palpación
  6. Disfunciones, para valorar
    • El control motor.
    • La neurodinamia, la respuesta de los nervios a su puesta en tensión.
    • Los movimientos accesorios de las articulaciones.

Con todo esto, tendremos todo lo necesario para poder iniciar un buen tratamiento de fisioterapia, claro y ordenado, siguiendo una progresión en el tiempo hasta la resolución del cuadro.

Sin embargo, hay un punto que no hemos evaluado y que también llevo a cabo en la primera sesión: conocer las percepciones y creencias del paciente en cuanto a su dolor, y poder realizar una buena gestión de estas mediante la Educación en Dolor.

Alineando pensamientos con la Educación en Dolor

La Educación en Dolor evalúa las creencias del paciente y da respuesta a sus inquietudes, mediante la aportación de conocimiento en cuanto a su proceso doloroso con el fin de evitar actitudes catastrofistas, perder el miedo al dolor y gestionar mejor su situación dolorosa.

Con la Educación en Dolor lo que se busca es que fisioterapeuta y paciente compartamos la misma visión del tratamiento, con el fin de que ambos cumplamos los objetivos de la terapia. De nada sirve imponer un tratamiento que no responda a las necesidades del paciente, del mismo modo que de nada sirve exigir un tratamiento que el fisioterapeuta sabe que no es lo que el paciente necesita.

La duración de la Educación en Dolor suele ser de unos 30 minutos y se realiza después de la evaluación inicial. Si quieres saber más sobre la Educación en Dolor, echa un ojo al post ‘Educación en dolor ¿Por qué es importante?’.

Con todo esto ya hemos creado los cimientos de nuestro edificio: ambas evaluaciones corresponderían a los sótanos de las Torres Colón, mientras que la Educación en Dolor nos aporta el núcleo central fuerte sobre el que empezar a construir, mediante la terapia manual y el ejercicio terapéutico.

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